Efesios 4:17-32; Ezequiel 12; Ezequiel 13; Isaías 43

17 Así que esto digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su sentido. 18 Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la ceguedad de su corazón; 19 los cuales después que perdieron el sentido <I>de la conciencia</I> , se entregaron a la desvergüenza para cometer con avidez toda <I>suerte de</I> impureza. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así al Cristo; 21 si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús, 22 a que dejéis, <I>en</I> cuanto a la pasada manera de vivir; <I>es a saber</I> el viejo hombre que se corrompe conforme a los deseos del error; 23 y a renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento, 24 y vestir el nuevo hombre que es creado conforme a Dios en justicia y en santidad de <I>la</I> verdad. 25 Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que <I>sea</I> buena para edificación, para que dé gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. 31 Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia; 32 antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en el Cristo.
1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: 2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen oídos para oír, y no oyen; porque son Casa rebelde. 3 Por tanto tú, hijo de hombre, hazte aparejos de marcha, y parte de día delante de sus ojos; y te pasarás de tu lugar a otro lugar a vista de ellos; no verán porque son casa rebelde. 4 Y sacarás tus aparejos, como aparejos de partida, de día delante de sus ojos; mas tú saldrás por la tarde a vista de ellos, como quien sale para partirse. 5 Delante de sus ojos horadarás la pared, y saldrás por ella. 6 Delante de sus ojos <I>los</I> llevarás sobre tus hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra, porque por señal te he dado a la Casa de Israel. 7 Y <I>yo</I> hice así como me fue mandado; saqué mis aparejos de día, como aparejos de partida, y a la tarde horadé la pared a mano; salí de noche, y <I>los</I> llevé sobre los hombros a vista de ellos. 8 Y vino Palabra del SEÑOR a mí por la mañana, diciendo: 9 Hijo de hombre, ¿nunca te preguntaron <I>los de</I> la Casa de Israel, aquella casa rebelde. ¿Qué haces? 10 Diles <I>pues</I> : Así dijo el Señor DIOS: Al príncipe en Jerusalén es esta carga, y a toda la Casa de Israel que está en medio de ellos. 11 Diles: Yo <I>soy</I> vuestra señal; como yo hice, así les harán a ellos; al pasar a otro país irán en cautiverio. 12 Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán a cuestas de noche, y saldrán; horadarán la pared para sacarlo por ella; cubrirá su rostro para no ver con sus ojos la tierra. 13 Mas <I>yo</I> extenderé mi red sobre él, y será preso en mi malla, y lo haré llevar a Babilonia, a tierra de caldeos; mas no la verá, y allá morirá. 14 Y a todos los que estuvieren alrededor de él para su ayuda, y a todas sus compañías esparciré a todos <I>los</I> vientos, y desenvainaré espada en pos de ellos. 15 Y sabrán que yo <I>soy</I> el SEÑOR, cuando los esparciere entre los gentiles, y los dispersare por la tierra. 16 Y haré que de ellos queden pocos en número, del cuchillo, y del hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre los gentiles adonde llegaren; y sabrán que yo <I>soy</I> el SEÑOR. 17 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: 18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con angustia; 19 y dirás al pueblo de la tierra: Así dijo el Señor DIOS sobre los moradores de Jerusalén, y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán sus aguas; porque su tierra será asolada de su plenitud, por la violencia de todos los que en ella moran. 20 Y las ciudades habitadas serán asoladas, y la tierra será desierta; y sabréis que yo <I>soy</I> el SEÑOR. 21 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: 22 Hijo de hombre, ¿qué refrán es éste que tenéis vosotros en la tierra de Israel, diciendo: Se prolongarán los días, y perecerá toda visión? 23 Diles por tanto: Así dijo el Señor DIOS: Haré cesar este refrán, y no repetirán más este dicho en Israel. Diles, pues: Se han acercado aquellos días, y el cumplimiento de toda visión. 24 Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la Casa de Israel. 25 Porque yo, el SEÑOR, hablaré; y se cumplirá la palabra que <I>yo</I> hablaré; no se dilatará más; antes en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra, y la cumpliré, dijo el Señor DIOS. 26 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: 27 Hijo de hombre, he aquí que <I>los de</I> la Casa de Israel dicen: La visión que éste ve <I>es</I> para muchos días, y para lejanos tiempos profetiza éste. 28 Diles por tanto: Así dijo el Señor DIOS: No se dilatarán más todas mis palabras; se cumplirá la palabra que yo hablaré, dijo el Señor DIOS.
1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra del SEÑOR. 3 Así dijo el Señor DIOS: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su <I>propio</I> espíritu, y nada vieron! 4 Como zorras en los desiertos son tus profetas, oh Israel. 5 Nunca subistes a los portillos, ni echasteis vallado para que la Casa de Israel, estuviera <I>firme</I> en la batalla en el día del SEÑOR. 6 Vieron vanidad y adivinación de mentira. Dicen: Dijo el SEÑOR; y el SEÑOR nunca los envió; y hacen esperar que se confirme la palabra. 7 ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación de mentira, por cuanto decís, Dijo el SEÑOR; no habiendo yo hablado? 8 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo <I>estoy</I> contra vosotros, dijo el Señor DIOS. 9 Y será mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira, no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán escritos en el libro de la Casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo <I> soy</I> el Señor DIOS. 10 Por tanto, y por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la pañetaban con lodo suelto; 11 di a los pañetadores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia inundante, y daré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá. 12 Y he aquí, cuando la pared haya caído, no os dirán: ¿Dónde está la embarradura con que pañetasteis? 13 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: Y haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia inundante vendrá con mi furor, y piedras de granizo con <I>mi</I> enojo para consumir. 14 Así derribaré la pared que vosotros pañetasteis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo <I>soy</I> el SEÑOR. 15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la pañetaron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni aquellos que la pañetaron, 16 los profetas de Israel que profetizan a Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dijo el Señor DIOS. 17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro a las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas, 18 Y di: Así dijo el Señor DIOS: ¡Ay de aquellas que cosen almohadillas a todos codos de manos, y hacen veletes sobre la cabeza de toda edad para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida? 19 ¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no <I>deben</I> morir, y dando vida a las almas que no <I>deben</I> vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira? 20 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: He aquí yo <I>estoy</I> contra vuestras almohadillas, con que cazáis ahí las almas volando; yo las arrancaré de vuestros brazos, y soltaré las almas, las almas volando que cazáis. 21 Romperé asimismo vuestros veletes, y libraré mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestra mano para caza; y sabréis que yo <I>soy</I> el SEÑOR. 22 Por cuanto entristecisteis con mentira el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo; 23 por tanto, no veréis vanidad, ni más adivinaréis adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo <I>soy</I> el SEÑOR.
1 Y ahora, así dice el SEÑOR Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque <I>yo</I> te redimí; <I>yo</I> te puse nombre, mío <I>eres</I> tú. 2 Cuando pasares por las aguas, <I>yo</I> seré contigo; y en los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. 3 Porque yo <I>soy</I> el SEÑOR, Dios tuyo, <I>el</I> Santo de Israel, guardador tuyo. A Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. 4 Porque en mis ojos fuiste de gran estima, fuiste digno de honra, y yo te amé. 5 No temas, porque yo <I>soy</I> contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. 6 Diré al aquilón: Da acá, y al mediodía: No detengas. Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los términos de la tierra, 7 Todos <I>los</I> llamados de mi nombre; y para gloria mía los críe; los formé y los hice: 8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos. 9 Congréguense a una todos los gentiles, y júntense <I>todos los</I> pueblos. ¿Quién de ellos hay, que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y serán sentenciados por justos; oigan, y digan: Verdad. 10 Vosotros <I>sois</I> mis testigos, dice el SEÑOR, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis, que yo mismo <I>soy</I> ; antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí. 11 Yo, yo <I>soy</I> el SEÑOR; y fuera de mí no hay quien salve. 12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no <I>hubo</I> entre vosotros extraño. Vosotros pues <I>sois</I> mis testigos, dice el SEÑOR, que yo <I>soy</I> Dios. 13 Aun antes que <I>hubiera</I> día, yo era; y no <I>hay</I> quien de mi mano escape; <I>si yo</I> hiciere, ¿quién lo estorbará? 14 Así dice el SEÑOR, Redentor vuestro, <I>el</I> Santo de Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender fugitivos <I>a</I> todos ellos; y clamor de caldeos en las naves. 15 Yo <I>soy</I> el SEÑOR, Santo vuestro, Criador de Israel, vuestro Rey. 16 Así dice el SEÑOR, el que da camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; 17 <I>cuando</I> él saca, carro, y caballo, ejército, y fuerza caen juntamente, para no levantarse; quedan apagados, como pábilo quedan apagados. 18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; presto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad. 20 La bestia del campo me honrará, los dragones, y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. 21 Este pueblo crié para mí; mis alabanzas contará. 22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, antes de mí te cansaste, oh Israel. 23 No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con presente, ni te hice fatigar con perfume. 24 No compraste para mí caña <I>aromática</I> por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios; antes me hiciste servir en tus pecados, y en tus maldades me hiciste fatigar. 25 Yo, yo soy el que arraigo tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados. 26 Hazme acordar, entremos en juicio juntamente; cuenta tú para abonarte. 27 Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí. 28 Por tanto, yo profané los príncipes del Santuario, y puse por anatema a Jacob, y a Israel por vergüenza.