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sepa el rey que los judĂos que subieron de ti han venido a nosotros en JerusalĂ©n; están reedificando la ciudad rebelde y perversa, y están terminando las murallas y reparando los cimientos.
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Ahora sepa el rey, que si esa ciudad es reedificada y las murallas terminadas, ellos no pagarán tributo, ni impuesto, ni peaje, lo cual perjudicará los ingresos de los reyes.
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Y debido a que estamos en el servicio del palacio, y no es apropiado que veamos el menosprecio del rey, por eso hemos enviado para hacerlo saber al rey,
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a fin de que se investigue en el libro de las Memorias de tus padres. Y en el libro de las Memorias hallarás y sabrás que esa ciudad es una ciudad rebelde y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que en tiempos pasados se han incitado rebeliones dentro de ella; por eso fue devastada esa ciudad.
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Nosotros informamos al rey que si esa ciudad es reedificada y las murallas terminadas, como resultado, el territorio más allá del rĂo no será tuyo.
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Entonces el rey enviĂł respuesta a Rehum, el gobernador, a Simsai, el escriba, y a sus demás compañeros que habitan en Samaria y en las demás provincias al otro lado del rĂo: Paz. Y ahora
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el documento que nos enviasteis ha sido leĂdo claramente delante de mĂ.
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Y por mĂ fue proclamado un decreto; se investigaron los hechos, y se ha descubierto que esa ciudad en tiempos pasados se ha levantado contra los reyes, y que en ella se ha fomentado rebeliĂłn e insurrecciĂłn;
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que reyes poderosos han reinado sobre JerusalĂ©n, gobernando todas las provincias más allá del rĂo, y que se les pagaba tributo, impuesto y peaje.
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Ahora pues, proclamad un decreto para que estos hombres paren la obra y que esa ciudad no sea reedificada hasta que salga un decreto de mĂ.
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Y cuidaos de no ser negligentes en cumplir este asunto; ¿por qué se ha de aumentar el daño en perjuicio de los reyes?