14
Como no se dejaba persuadir, nos callamos, diciéndonos: Que se haga la voluntad del Señor.
15
DespuĂ©s de estos dĂas nos preparamos y comenzamos a subir hacia JerusalĂ©n.
16
Y nos acompañaron tambiĂ©n algunos de los discĂpulos de Cesarea, quienes nos condujeron a MnasĂłn, de Chipre, un antiguo discĂpulo con quien deberĂamos hospedarnos.
17
Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con regocijo.
18
Y al dĂa siguiente Pablo fue con nosotros a ver a Jacobo , y todos los ancianos estaban presentes.
19
Y despuĂ©s de saludarlos, comenzĂł a referirles una por una las cosas que Dios habĂa hecho entre los gentiles mediante su ministerio.
20
Y ellos, cuando lo oyeron, glorificaban a Dios y le dijeron: Hermano, ya ves cuántos miles hay entre los judĂos que han creĂdo, y todos son celosos de la ley;
21
y se les ha contado acerca de ti, que enseñas a todos los judĂos entre los gentiles que se aparten de MoisĂ©s, diciĂ©ndoles que no circunciden a sus hijos ni observen las tradiciones.
22
Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá pues oirán que has venido.
23
Por tanto, haz esto que te decimos: Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto;
24
tĂłmalos y purifĂcate junto con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tĂş tambiĂ©n vives ordenadamente, acatando la ley.