1 Corintios 15:1-34

1 Además os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también están firmes
2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, estáis siendo salvos, si no creisteis en vano
3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo yo aprendí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras
4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras
5 y que apareció a Cefas, y después a los doce
6 Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros ya han muerto
7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles
8 Y a la postre de todos, como a un abortivo, me apareció a mí
9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la Iglesia de Dios
10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia hacía mí no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo
11 Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído
12 Y si el Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos
13 Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó
14 y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe
15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado al Cristo; al cual empero no levantó, si los muertos no resucitan
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó
17 Y si el Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; y aún estáis en vuestros pecados
18 Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos
19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más miserables de todos los hombres
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron (es hecho)
21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos
22 Porque de la manera que en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados
23 Mas cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida
24 Luego el fin; cuando entregará el Reino al Dios y al Padre, cuando quitará todo imperio, y toda potencia y potestad
25 Porque es necesario que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies
26 Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte
27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas
28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos
29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos
30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora
31 Cada día trago la muerte por mantenerme en la gloriación de haberles enseñado, la cual tengo en Cristo Jesús Señor nuestro
32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos
33 No erréis; los malos compañeros corrompen el buen carácter
34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra hablo
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