21
Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.
22
Y si aquellos dĂas no fuesen acortados, ninguna carne serĂa salva; mas por causa de los escogidos, aquellos dĂas serán acortados.
23
Entonces, si alguno os dijere: He aquĂ está el Cristo, Ăł allĂ, no creáis.
24
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.
25
He aquĂ os lo he dicho antes.
26
Asà que, si os dijeren: He aquà en el desierto está; no salgáis: He aquà en las cámaras; no creáis.
27
Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, asà será también la venida del Hijo del hombre.
28
Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allà se juntarán las águilas.
29
Y luego despuĂ©s de la aflicciĂłn de aquellos dĂas, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.
30
Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.
31
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.