1 JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira. 2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos. 3 Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? 4 Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. 5 Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro? 6 Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas. 7 Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores. 8 Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. 9 Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración. 10 Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
1 OH Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos! 2 De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste: 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites? 5 Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre. 6 Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar. 9 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
1 TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. 2 Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo; 3 Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: Caerán y perecerán delante de ti. 4 Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentástete en silla juzgando justicia. 5 Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás. 6 Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas. 7 Mas Jehová permanecerá para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio. 8 Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud. 9 Y será Jehová refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia. 10 Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron. 11 Cantad á Jehová, que habita en Sión: Noticiad en los pueblos sus obras. 12 Porque demandando la sangre se acordó de ellos: No se olvidó del clamor de los pobres. 13 Ten misericordia de mí, Jehová: Mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte; 14 Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sión, Y me goce en tu salud. 15 Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fué tomado su pie. 16 Jehová fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.) 17 Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios. 18 Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. 19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti. 20 Pon, oh Jehová, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
1 ¿POR qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? 2 Con arrogancia el malo persigue al pobre: Serán cogidos en los artificios que han ideado. 3 Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien Jehová aborrece. 4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos. 5 Sus caminos son viciosos en todo tiempo: Tus juicios los tiene muy lejos de su vista: Echa bocanadas en orden á todos sus enemigos. 6 Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, Ni jamás me alcanzará el infortunio. 7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: Debajo de su lengua, vejación y maldad. 8 Está en las guaridas de las aldeas: En los escondrijos mata al inocente: Sus ojos están acechando al pobre. 9 Acecha en oculto, como el león desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayéndolo á su red. 10 Encógese, agáchase, Y caen en sus fuerzas muchos desdichados. 11 Dice en su corazón: Dios está olvidado, Ha encubierto su rostro; nunca lo verá. 12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres. 13 ¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás. 14 Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, Tú eres el amparo del huérfano. 15 Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles. 16 Jehová, Rey eterno y perpetuo: De su tierra fueron destruídas las gentes. 17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído; 18 Para juzgar al huérfano y al pobre, A fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
1 DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien. 2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios. 3 Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno. 4 ¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, Y á Jehová no invocaron? 5 Allí temblaron de espanto; Porque Dios está con la nación de los justos. 6 El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto Jehová es su esperanza. 7 ¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
1 GUARDAME, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha; 3 Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos. 4 Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. 5 Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte. 6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. 7 Bendeciré á Jehová que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones. 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido. 9 Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura. 10 Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11 Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.
1 LOS cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. 2 El un día emite palabra al otro día, Y la una noche á la otra noche declara sabiduría. 3 No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz. 4 Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol. 5 Y él, como un novio que sale de su tálamo, Alégrase cual gigante para correr el camino. 6 Del un cabo de los cielos es su salida, Y su giro hasta la extremidad de ellos: Y no hay quien se esconda de su calor. 7 La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. 8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos. 9 El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón. 12 Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos. 13 Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. 14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío
1 ALEGRARASE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; Y en tu salud se gozará mucho. 2 El deseo de su corazón le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.) 3 Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. 4 Vida te demandó, y dístele Largura de días por siglos y siglos. 5 Grande es su gloria en tu salud: Honra y majestad has puesto sobre él. 6 Porque lo has bendecido para siempre; Llenástelo de alegría con tu rostro. 7 Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. 8 Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará á los que te aborrecen. 9 Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, Y fuego los consumirá. 10 Su fruto destruirás de la tierra, Y su simiente de entre los hijos de los hombres. 11 Porque trazaron el mal contra ti: Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán. 12 Pues tú los pondrás en fuga, Cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros. 13 Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: Cantaremos y alabaremos tu poderío.