15 cuyas sendas son torcidas, y se extravían en sus senderos.
21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos, guarda la prudencia y la discreción,
32 porque el hombre perverso es abominación para el SEÑOR; pero El es amigo íntimo de los rectos.
21 que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón.
2 El que anda en rectitud teme al SEÑOR, pero el de perversos caminos le desprecia.