4 y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.
11 Por el camino de la sabiduría te he conducido, por sendas de rectitud te he guiado.
13 No he escuchado la voz de mis maestros, ni he inclinado mi oído a mis instructores.
13 el que guiña los ojos, el que hace señas con los pies, el que señala con los dedos,
25 El alma generosa será prosperada, y el que riega será también regado.
18 Como el enloquecido que lanza teas encendidas, flechas y muerte,