5 Porque su ira es sólo por un momento, pero su favor es por toda una vida; el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría.
9 ¿Qué provecho hay en mi sangre si desciendo al sepulcro? ¿Acaso te alabará el polvo? ¿Anunciará tu fidelidad? 10 Escucha, oh SEÑOR, y ten piedad de mí; oh SEÑOR, sé tú mi socorro. 11 Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría; 12 para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada. Oh SEÑOR, Dios mío, te alabaré por siempre.