8 Cuando el rey volvió del jardín del palacio a la sala del banquete, Amán estaba inclinado sobre el diván donde Ester estaba recostada. Al ver esto, el rey exclamó:—¡Y todavía se atreve este a violar a la reina en mi presencia y en mi casa!Tan pronto como el rey pronunció estas palabras, cubrieron el rostro de Amán.