Free eBook: Getting Through the Storms in Life

Salmos 74; Salmos 75; Salmos 76; Salmos 77

1 ¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa? 2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, Cuando redimiste la vara de tu heredad; Este monte de Sión, donde has habitado. 3 Levanta tus pies á los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario. 4 Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: Han puesto sus divisas por señas. 5 Cualquiera se hacía famoso según que había levantado El hacha sobre los gruesos maderos. 6 Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras. 7 Han puesto á fuego tus santuarios, Han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra. 8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en el tierra. 9 No vemos ya nuestras señales: No hay más profeta; Ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo. 10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? 11 ¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿Por qué la escondes dentro de tu seno? 12 Empero Dios es mi rey ya de antiguo; El que obra saludes en medio de la tierra. 13 Tú hendiste la mar con tu fortaleza: Quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas. 14 Tú magullaste las cabezas del leviathán; Dístelo por comida al pueblo de los desiertos. 15 Tú abriste fuente y río; Tú secaste ríos impetuosos. 16 Tuyo es el día, tuya también es la noche: Tú aparejaste la luna y el sol. 17 Tú estableciste todos los términos de la tierra: El verano y el invierno tú los formaste. 18 Acuerdáte de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, Y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre. 19 No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. 20 Mira al pacto: Porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia. 21 No vuelva avergonzado el abatido: El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre. 22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa: Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. 23 No olvides las voces de tus enemigos: El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.
1 ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; Que cercano está tu nombre: Cuenten tus maravillas. 2 Cuando yo tuviere tiempo, Yo juzgaré rectamente. 3 Arruinábase la tierra y sus moradores: Yo sostengo sus columnas. (Selah.) 4 Dije á los insensatos: No os infatuéis; Y á los impíos: No levantéis el cuerno: 5 No levantéis en alto vuestro cuerno; No habléis con cerviz erguida. 6 Porque ni de oriente, ni de occidente, Ni del desierto viene el ensalzamiento. 7 Mas Dios es el juez: A éste abate, y á aquel ensalza. 8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, Lleno de mistura; y él derrama del mismo: Ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra. 9 Mas yo anunciaré siempre, Cantaré alabanzas al Dios de Jacob. 10 Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: Los cuernos del justo serán ensalzados.
1 DIOS es conocido en Judá: En Israel es grande su nombre. 2 Y en Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sión. 3 Allí quebró las saetas del arco, El escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.) 4 Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza. 5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; Y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes. 6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos. 7 Tú, terrible eres tú: ¿Y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira? 8 Desde los cielos hiciste oir juicio; La tierra tuvo temor y quedó suspensa, 9 Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, Para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.) 10 Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: Tú reprimirás el resto de las iras. 11 Prometed, y pagad á Jehová vuestro Dios: Todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible. 12 Cortará él el espíritu de los príncipes: Terrible es á los reyes de la tierra.
1 CON mi voz clamé á Dios, A Dios clamé, y él me escuchará. 2 Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo. 3 Acordábame de Dios, y gritaba: Quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.) 4 Tenías los párpados de mis ojos: Estaba yo quebrantado, y no hablaba. 5 Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos. 6 Acordábame de mis canciones de noche; Meditaba con mi corazón, Y mi espíritu inquiría. 7 ¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más á amar? 8 ¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿Hase acabado la palabra suya para generación y generación? 9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.) 10 Y dije: Enfermedad mía es esta; Traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo. 11 Acordaréme de las obras de JAH: Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. 12 Y meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos. 13 Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿Qué Dios grande como el Dios nuestro? 14 Tú eres el Dios que hace maravillas: Tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza. 15 Con tu brazo redimiste á tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José. (Selah.) 16 Viéronte las aguas, oh Dios; Viéronte las aguas, temieron; Y temblaron los abismos. 17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos. 18 Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; Los relámpagos alumbraron el mundo; Estremecióse y tembló la tierra. 19 En la mar fué tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas. 20 Condujiste á tu pueblo como ovejas, Por mano de Moisés y de Aarón.
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