Salmos 91; Salmos 92; Salmos 93 (La Biblia Reina-Valera)

1 EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré. 3 Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad. 5 No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día; 6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación, 10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. 11 Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé: Con él estare yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré. 16 Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud. 1 BUENO es alabar á Jehová, Y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo; 2 Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu verdad en las noches, 3 En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa. 4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo. 5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. 6 El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto: 7 Que brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que obran iniquidad, Para ser destruídos para siempre. 8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán disipados todos los que obran maldad. 10 Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: Seré ungido con aceite fresco. 11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 12 El justo florecerá como la palma: Crecerá como cedro en el Líbano. 13 Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. 14 Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes; 15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto. Y que en él no hay injusticia. 1 JEHOVA reina, vistióse de magnificencia, Vistióse Jehová, ciñose de fortaleza; Afirmó también el mundo, que no se moverá. 2 Firme es tu trono desde entonces: Tú eres eternalmente. 3 Alzaron los ríos, oh Jehová, Alzaron los ríos su sonido; Alzaron los ríos sus ondas. 4 Jehová en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas de la mar. 5 Tus testimonios son muy firmes: La santidad conviene á tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre.
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