Jeremías 31:27-37

27 He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal.
28 Y será que, como tuve ciudado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder, y afligir, así tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová.
29 En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera.
30 Sino que cada cual morirá por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrán la dentera.
31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Judá:
32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fuí yo un marido para ellos, dice Jehová:
33 Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
34 Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
35 Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:
36 Si estas leyes faltaren delante de mí, dice Jehová, también la simiente de Israel faltará para no ser nación delante de mí todos los días.
37 Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y buscarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la simiente de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.

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Jeremías 31:27-37 Meaning and Commentary

INTRODUCTION TO JEREMIAH 31

This chapter is connected with the former, respects the same times, and is full of prophecies and promises of spiritual blessings; of the coming of Christ; of the multiplication of his people, and the increase of their joy; of the conversion of the Gentiles; of the covenant of grace; and of the stability of the saints. It begins with the principal promise of the covenant, confirmed by past experience, of divine goodness, and with a fresh declaration of God's everlasting love, Jer 31:1-3; an instance of which would appear, in planting vines or churches in Samaria, the metropolis of Ephraim or the ten tribes, under the ministry of the apostles, the watchmen, on Mount Ephraim; whereby the Israel of God would be built, beautified, and made to rejoice, Jer 31:4-6; yea, it would be matter of joy to all that heard of it; since, notwithstanding distance and other difficulties, a great number should come to Christ, and to his church, drawn by the Father's love to them, and as owing to the relation he stands in to them, Jer 31:7-9; redemption out of the hands of Satan, and every spiritual enemy, must be published among the Gentiles; which would cause great joy, and give great satisfaction to the priests and people of the Lord, expressed by various metaphors, Jer 31:10-14; and though, upon the birth of the Redeemer, there would be an event, which might tend to damp the joy of saints on account of it, the murder of the infants at Bethlehem; yet some things are said to encourage faith, hope, and joy, and to abate sorrow and weeping, Jer 31:15-17; Ephraim's affliction, and behaviour under it, his repentance and reception, are recorded, Jer 31:18-20; backsliding Israel are called upon to return, in consideration of the birth of the Messiah, Jer 31:21,22; the happy and flourishing estate of the people of God is promised; all which were made known to the prophet by a dream in the night, Jer 31:23-26; and fresh promises are made, that the Lord would do them good, and not punish the children for their fathers' sins, but everyone for their own, Jer 31:28-30; and then an account is given of the new covenant of grace, as distinct from the old, and of the articles of it; the inscription of the law in the heart, spiritual knowledge of the Lord, and remission of sin, Jer 31:31-34; then follow assurances of the everlasting continuance of the true Israel and church of God, Jer 31:35-37; and the chapter is concluded with a promise of rebuilding the city of Jerusalem, and of the holiness of it, and of its abiding for ever, Jer 31:38-40.

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