1 A JEHOVA llamé estando en angustia, Y él me respondió. 2 Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta. 3 ¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa? 4 Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro. 5 ¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar! 6 Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz. 7 Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
1 ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro. 2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. 3 No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda. 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel. 5 Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha. 6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. 7 Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma. 8 Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.
1 YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem; 3 Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí. 4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de Jehová. 5 Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David. 6 Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman. 7 Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios. 8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti. 9 A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, Buscaré bien para ti.
1 A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos. 2 He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros. 3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio. 4 Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.
1 A NO haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel; 2 A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres, 3 Vivos nos habrían entonces tragado, Cuando se encendió su furor en nosotros. 4 Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente: 5 Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias. 6 Bendito Jehová, Que no nos dió por presa á sus dientes. 7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros. 8 Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.
1 LOS que confían en Jehová Son como el monte de Sión que no deslizará: estará para siempre. 2 Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, Así Jehová alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre. 3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; Porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad. 4 Haz bien, oh Jehová, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones. 5 Mas á los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: Y paz sea sobre Israel.
1 CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan. 2 Entonces nuestra boca se henchirá de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres. 4 Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, Como los arroyos en el austro. 5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
1 SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda. 2 Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño. 3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.
1 BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, Que anda en sus caminos. 2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien. 3 Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa. 4 He aquí que así será bendito el hombre Que teme á Jehová. 5 Bendígate Jehová desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida. 6 Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.
1 MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel; 2 Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí. 3 Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos. 4 Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos. 5 Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión. 6 Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca: 7 De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas. 8 Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.
1 DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo. 2 Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica. 3 JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? 4 Empero hay perdón cerca de ti, Para que seas temido. 5 Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado. 6 Mi alma espera á Jehová Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana. 7 Espere Israel á Jehová; Porque en Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él. 8 Y él redimirá á Israel De todos sus pecados.
1 JEHOVA, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes. 2 En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma. 3 Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.
1 ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción; 2 Que juró él á Jehová, Prometió al Fuerte de Jacob: 3 No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado; 4 No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento. 5 Hasta que halle lugar para Jehová, Moradas para el Fuerte de Jacob. 6 He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque. 7 Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies. 8 Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza. 9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos. 10 Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro. 11 En verdad juró Jehová á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono. 12 Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre. 13 Porque Jehová ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí. 14 Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado. 15 A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan. 16 Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo. 17 Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido. 18 A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.