15
En aquellos dĂas vi en Judá a algunos que pisaban los lagares en el dĂa de reposo, y traĂan haces de trigo y los cargaban en asnos, y tambiĂ©n vino, uvas, higos y toda clase de carga, y los traĂan a JerusalĂ©n en el dĂa de reposo. Y les amonestĂ© por el dĂa en que vendĂan los vĂveres.
16
TambiĂ©n habitaban allĂ, en JerusalĂ©n, tirios, que importaban pescado y toda clase de mercancĂas, y los vendĂan a los hijos de Judá en el dĂa de reposo.
17
Entonces reprendĂ a los nobles de Judá, y les dije: ÂżQuĂ© acciĂłn tan mala es esta que cometĂ©is profanando el dĂa de reposo?
18
ÂżNo hicieron lo mismo vuestros padres, y nuestro Dios trajo sobre nosotros y sobre esta ciudad toda esta aflicciĂłn? Vosotros, pues, aumentáis su furor contra Israel al profanar el dĂa de reposo.
19
Y aconteciĂł que cuando iba oscureciendo a las puertas de JerusalĂ©n, antes del dĂa de reposo, ordenĂ© que se cerraran las puertas y que no las abrieran hasta despuĂ©s del dĂa de reposo. Entonces puse algunos de mis siervos a las puertas para que no entrara ninguna carga en dĂa de reposo.
20
Pero una o dos veces, los mercaderes y vendedores de toda clase de mercancĂa pasaron la noche fuera de JerusalĂ©n.
21
Entonces les advertĂ, y les dije: ÂżPor quĂ© pasáis la noche delante de la muralla? Si lo hacĂ©is de nuevo, usarĂ© fuerza contra vosotros. Desde entonces no vinieron más en el dĂa de reposo.
22
Y ordenĂ© a los levitas que se purificaran y que vinieran a guardar las puertas para santificar el dĂa de reposo. Por esto tambiĂ©n acuĂ©rdate de mĂ, Dios mĂo, y ten piedad de mĂ conforme a la grandeza de tu misericordia.