Hechos 28:17-22; Hechos 28:25-28

17 Pablo predica en Roma bajo custodia<br />Tres días después de haber llegado, Pablo mandó reunir a los líderes judíos locales. Les dijo:<br />—Hermanos, fui arrestado en Jerusalén y entregado al gobierno romano, a pesar de no haber hecho nada en contra de nuestro pueblo ni de las costumbres de nuestros antepasados. 18 Los romanos me llevaron a juicio y querían ponerme en libertad, porque no encontraron ninguna causa para condenarme a muerte; 19 pero cuando los líderes judíos protestaron por la decisión, creí necesario apelar al César, aunque no tenía deseos de presentar cargos contra mi propia gente. 20 Les pedí a ustedes que vinieran hoy aquí para que nos conociéramos y para que yo pudiera explicarles que estoy atado con esta cadena porque creo que la esperanza de Israel —el Mesías— ya ha venido. 21 Ellos respondieron:<br />—No hemos recibido ninguna carta de Judea ni ningún informe en tu contra de nadie que haya venido por aquí; 22 pero queremos escuchar lo que tú crees, pues lo único que sabemos de este movimiento es que se le ataca por todas partes.
25 Después de discutir entre unos y otros, se fueron con las siguientes palabras finales de Pablo: «El Espíritu Santo tenía razón cuando les dijo a sus antepasados por medio del profeta Isaías: 26 “Ve y dile a este pueblo:<br />Cuando ustedes oigan lo que digo,<br />no entenderán.<br />Cuando vean lo que hago,<br />no comprenderán. 27 Pues el corazón de este pueblo está endurecido,<br />y sus oídos no pueden oír,<br />y han cerrado los ojos,<br />así que sus ojos no pueden ver,<br />y sus oídos no pueden oír,<br />y sus corazones no pueden entender,<br />y no pueden volver a mí<br />para que yo los sane”<br />. 28 »Así que quiero que sepan que esta salvación de Dios también se ha ofrecido a los gentiles,<br /> y ellos la aceptarán».
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