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AsĂ se cumpliĂł lo que Dios dijo por medio del profeta IsaĂas:
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«En la tierra de ZabulĂłn y NeftalĂ,
junto al mar, más allá del rĂo Jordán,
en Galilea, donde viven tantos gentiles,
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la gente que estaba en la oscuridad
ha visto una gran luz.
Y para aquellos que vivĂan en la tierra donde la muerte arroja su sombra,
ha brillado una luz»
.
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A partir de entonces, JesĂşs comenzĂł a predicar:
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Primeros discĂpulos
Cierto dĂa, mientras JesĂşs caminaba por la orilla del mar de Galilea, vio a dos hermanos —a SimĂłn, tambiĂ©n llamado Pedro, y a AndrĂ©s— que echaban la red al agua, porque vivĂan de la pesca.
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Y enseguida dejaron las redes y lo siguieron.
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Un poco más adelante por la orilla, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, sentados en una barca junto a su padre, Zebedeo, reparando las redes. También los llamó para que lo siguieran.
22
Ellos, dejando atrás la barca y a su padre, lo siguieron de inmediato.
23
Multitudes siguen a JesĂşs
Jesús viajó por toda la región de Galilea enseñando en las sinagogas, anunciando la Buena Noticia del reino, y sanando a la gente de toda clase de enfermedades y dolencias.
24
Las noticias acerca de Ă©l corrieron y llegaron tan lejos como Siria, y pronto la gente comenzĂł a llevarle a todo el que estuviera enfermo. Y Ă©l los sanaba a todos, cualquiera fuera la enfermedad o el dolor que tuvieran, o si estaban poseĂdos por demonios, o eran epilĂ©pticos o paralĂticos.