La conspiraciĂłn contra JesĂşs
1 DespuĂ©s de exponer todas estas cosas, JesĂşs les dijo a sus discĂpulos:
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«Como ya saben, faltan dos dĂas para la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen».
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Se reunieron entonces los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo en el palacio de Caifás, el sumo sacerdote,
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y con artimañas buscaban cómo arrestar a Jesús para matarlo.
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«Pero no durante la fiesta —decĂan—, no sea que se amotine el pueblo».
Una mujer unge a JesĂşs en Betania
6 Estando JesĂşs en Betania, en casa de SimĂłn llamado el Leproso,
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se acercó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús mientras él estaba sentado a la mesa.
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Al ver esto, los discĂpulos se indignaron.—¿Para quĂ© este desperdicio? —dijeron—.
9
PodĂa haberse vendido este perfume por mucho dinero para darlo a los pobres.
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Consciente de ello, Jesús les dijo:—¿Por qué molestan a esta mujer? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo.
11
A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mà no me van a tener siempre.
12
Al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo hizo a fin de prepararme para la sepultura.
13
Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique este evangelio, se contará también, en memoria de esta mujer, lo que ella hizo.