22
Pablo se puso en medio del Areópago y tomó la palabra:—¡Ciudadanos atenienses! Observo que ustedes son sumamente religiosos en todo lo que hacen.
26
De un solo hombre hizo todas las naciones[a] para que habitaran toda la tierra; y determinĂł los perĂodos de su historia y las fronteras de sus territorios.
29
»Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano.
30
Pues bien, Dios pasĂł por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.
31
Él ha fijado un dĂa en que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado. De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.