11 El Señor
le dijo:
—Sal y ponte de pie delante de mí, en la montaña.
Mientras Elías estaba de pie allí, el Señor
pasó, y un viento fuerte e impetuoso azotó la montaña. La ráfaga fue tan tremenda que las rocas se aflojaron, pero el Señor
no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el Señor
no estaba en el terremoto.