10
Que también éstos sean sometidos a prueba primero, y si son irreprensibles, que entonces sirvan como diáconos.
11
De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.
12
Que los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus propias casas.
13
Pues los que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
14
Te escribo estas cosas, esperando ir a ti pronto,