18
Pero desde que dejamos de quemar sacrificios a la reina del cielo y derramarle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y por el hambre hemos sido acabados.
19
Y, dijeron las mujeres, cuando nosotras quemábamos sacrificios a la reina del cielo y le derramábamos libaciones, Âżacaso sin saberlo nuestros maridos le hacĂamos tortas en su imagen y le derramábamos libaciones?
20
Entonces JeremĂas hablĂł a todo el pueblo, a hombres y a mujeres, a todo el pueblo que asĂ le respondĂa, diciendo:
21
En cuanto a los sacrificios que habĂ©is quemado en las ciudades de Judá y en las calles de JerusalĂ©n, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros prĂncipes y el pueblo de la tierra, Âżno se ha acordado el SEĂ‘OR de ellos, y no ha venido esto a su mente?
22
El SEĂ‘OR no pudo soportar más, a causa de la maldad de vuestras obras y a causa de las abominaciones que habĂais cometido; por eso vuestra tierra fue convertida en ruinas, objeto de horror y maldiciĂłn, sin habitantes, como está hoy.