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Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mÃ, aunque muera, vivirá,
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y todo el que vive y cree en mÃ, no morirá jamás. ¿Crees esto?
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Ella le dijo<***>: SÃ, Señor; yo he creÃdo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.
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Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana MarÃa, diciéndole en secreto: El Maestro está aquÃ, y te llama.
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Tan pronto como ella lo oyó, se levantó<***> rápidamente y fue hacia El.
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Pues Jesús aún no habÃa entrado en la aldea, sino que todavÃa estaba en el lugar donde Marta le habÃa encontrado.
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Entonces los judÃos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que MarÃa se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allÃ.
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Cuando MarÃa llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquÃ, mi hermano no habrÃa muerto.
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Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judÃos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espÃritu, y se entristeció,
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y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron<***>: Señor, ven y ve.