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que decĂan: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a SimĂłn.
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Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cĂłmo le habĂan reconocido en el partir del pan.
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Mientras ellos relataban estas cosas, JesĂşs se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.
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Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veĂan un espĂritu.
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Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón?
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Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espĂritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
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Y cuando dijo esto les mostrĂł las manos y los pies.
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Como ellos todavĂa no lo creĂan a causa de la alegrĂa y que estaban asombrados, les dijo: ÂżTenĂ©is aquĂ algo de comer?
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Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado .
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Y El lo tomĂł y comiĂł delante de ellos.
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Y les dijo: Esto es lo que yo os decĂa cuando todavĂa estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mĂ está escrito en la ley de MoisĂ©s, en los profetas y en los salmos.