1
Y sucedió que cuando Sanbalat se enteró de que estábamos reedificando la muralla, se enfureció y se enojó mucho. Y burlándose de los judÃos,
2
habló en presencia de sus hermanos y de los ricos de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judÃos? ¿La restaurarán para sà mismos? ¿Podrán ofrecer sacrificios? ¿Terminarán en un dÃa? ¿Harán revivir las piedras de los escombros polvorientos, aun las quemadas?
3
TobÃas el amonita estaba cerca de él, y dijo: Aun lo que están edificando, si un zorro saltara sobre ello, derribarÃa su muralla de piedra.
4
Oye, oh Dios nuestro, cómo somos despreciados. Devuelve su oprobio sobre sus cabezas y entrégalos por despojo en una tierra de cautividad.
5
No perdones su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de ti, porque han desmoralizado a los que edifican.