Job 20; Job 21; Hechos 10:24-48

1 Entonces respondió Zofar naamatita, y dijo: 2 Por esto mis pensamientos me hacen responder, a causa de mi inquietud interior. 3 He escuchado la reprensión que me insulta, y el espíritu de mi entendimiento me hace responder. 4 ¿Acaso sabes esto, que desde la antiguedad, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra, 5 es breve el júbilo de los malvados, y un instante dura la alegría del impío? 6 Aunque su presunción llegue a los cielos, y su cabeza toque las nubes, 7 como su propio estiércol perece para siempre; los que lo han visto dirán: "¿Dónde está?" 8 Huye como un sueño, y no lo pueden encontrar, y como visión nocturna es ahuyentado. 9 El ojo que lo veía, ya no lo ve, y su lugar no lo contempla más. 10 Sus hijos favorecen a los pobres, y sus manos devuelven sus riquezas. 11 Sus huesos están llenos de vigor juvenil, mas con él en el polvo yacen. 12 Aunque el mal sea dulce en su boca, y lo oculte bajo su lengua, 13 aunque lo desee y no lo deje ir, sino que lo retenga en su paladar, 14 con todo la comida en sus entrañas se transforma en veneno de cobras dentro de él. 15 Traga riquezas, pero las vomitará; de su vientre se las hará echar Dios. 16 Chupa veneno de cobras, lengua de víbora lo mata. 17 No mira a los arroyos, a los ríos que fluyen miel y cuajada. 18 Devuelve lo que ha ganado, no lo puede tragar; en cuanto a las riquezas de su comercio, no las puede disfrutar. 19 Pues ha oprimido y abandonado a los pobres; se ha apoderado de una casa que no construyó. 20 Porque no conoció sosiego en su interior, no retiene nada de lo que desea. 21 Nada le quedó por devorar, por eso no dura su prosperidad. 22 En la plenitud de su abundancia estará en estrechez; la mano de todo el que sufre vendrá contra él. 23 Cuando llene su vientre, Dios enviará contra él el ardor de su ira y la hará llover sobre él mientras come. 24 Tal vez huya del arma de hierro, pero el arco de bronce lo atravesará. 25 La saeta lo traspasa y sale por su espalda, y la punta relumbrante por su hiel. Vienen sobre él terrores, 26 completas tinieblas están reservadas para sus tesoros; fuego no atizado lo devorará, y consumirá al que quede en su tienda. 27 Los cielos revelarán su iniquidad, y la tierra se levantará contra él. 28 Las riquezas de su casa se perderán; serán arrasadas en el día de su ira. 29 Esta es la porción de Dios para el hombre impío, y la herencia decretada por Dios para él.
1 Entonces respondió Job, y dijo: 2 Escuchad atentamente mis palabras, y que sea éste vuestro consuelo para mí. 3 Tened paciencia y hablaré; y después que haya hablado, os podréis burlar. 4 En cuanto a mí, ¿me quejo yo al hombre? ¿Y por qué no he de ser impaciente? 5 Miradme, y quedaos atónitos, y poned la mano sobre vuestra boca. 6 Aún cuando me acuerdo, me perturbo, y el horror se apodera de mi carne. 7 ¿Por qué siguen viviendo los impíos, envejecen, también se hacen muy poderosos? 8 En su presencia se afirman con ellos sus descendientes, y sus vástagos delante de sus ojos; 9 sus casas están libres de temor, y no está la vara de Dios sobre ellos. 10 Su toro engendra sin fallar, su vaca pare y no aborta. 11 Envían fuera a sus pequeños cual rebaño, y sus niños andan saltando. 12 Cantan con pandero y arpa, y al son de la flauta se regocijan. 13 Pasan sus días en prosperidad, y de repente descienden al Seol. 14 Y dicen a Dios: "¡Apártate de nosotros! No deseamos el conocimiento de tus caminos. 15 "¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos, y qué ganaríamos con rogarle?" 16 He aquí, no está en mano de ellos su prosperidad; el consejo de los impíos lejos está de mí. 17 ¿Cuántas veces es apagada la lámpara de los impíos, o cae sobre ellos su calamidad? ¿Reparte Dios dolores en su ira? 18 ¿Son como paja delante del viento, y como tamo que arrebata el torbellino? 19 Decís: "Dios guarda la iniquidad de un hombre para sus hijos." Que Dios le pague para que aprenda. 20 Vean sus ojos su ruina, y beba de la furia del Todopoderoso. 21 Pues ¿qué le importa la suerte de su casa después de él cuando el número de sus meses haya sido cortado? 22 ¿Puede enseñarse a Dios sabiduría, siendo que El juzga a los encumbrados? 23 Uno muere en pleno vigor, estando completamente tranquilo y satisfecho; 24 sus ijares están repletos de grosura, húmeda está la médula de sus huesos, 25 mientras otro muere con alma amargada, y sin haber probado nada bueno. 26 Juntos yacen en el polvo, y los gusanos los cubren. 27 He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y los designios con los cuales me dañaríais. 28 Porque decís: "¿Dónde está la casa del noble, y dónde la tienda donde moraban los impíos?" 29 ¿No habéis preguntado a los caminantes, y no reconocéis su testimonio? 30 Porque el impío es preservado para el día de la destrucción; ellos serán conducidos en el día de la ira. 31 ¿Quién le declarará en su cara sus acciones, y quién le pagará por lo que ha hecho? 32 Mientras es llevado al sepulcro, velarán sobre su túmulo. 33 Los terrones del valle suavemente le cubrirán, y le seguirán todos los hombres, e innumerables otros irán delante de él. 34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano? Vuestras respuestas están llenas de falsedad.
24 Al otro día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos íntimos. 25 Y sucedió que cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró. 26 Mas Pedro lo levantó, diciendo: Ponte de pie; yo también soy hombre. 27 Y conversando con él, entró y halló<***> mucha gente reunida. 28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán ilícito es para un judío asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo; 29 por eso, cuando fui llamado, vine sin poner ninguna objeción. Pregunto, pues, ¿por qué causa me habéis enviado a llamar? 30 Y Cornelio dijo: A esta misma hora, hace cuatro días, estaba yo orando en mi casa a la hora novena ; y he aquí, un hombre con vestiduras resplandecientes, se puso delante de mí, 31 y dijo<***>: "Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus obras de caridad han sido recordadas delante de Dios. 32 "Envía, pues, a Jope, y haz llamar a Simón, que también se llama Pedro; él está hospedado en casa de Simón el curtidor, junto al mar ." 33 Por tanto, envié por ti al instante, y has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí presentes delante de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado. 34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto. 36 El mensaje que El envió a los hijos de Israel, predicando paz por medio de Jesucristo (El es Señor de todos), 37 vosotros sabéis lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó. 38 Vosotros sabéis cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El. 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Y también le dieron muerte, colgándole en una cruz. 40 A éste Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, 41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos. 42 Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. 43 De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados. 44 Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. 45 Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, 46 pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo: 47 ¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? 48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días.
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