9
Y
se dijeron el uno al otro: No hacemos bien; hoy es dÃa de
dar la buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta la luz de la mañana, seremos tomados en la iniquidad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey
10
Y vinieron, y dieron voces a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquà que no habÃa allà hombre, ni voz de hombre, sino los caballos atados, los asnos atados, y el campamento como estaba
11
Y los porteros dieron voces, y lo declararon dentro, en la casa del rey
12
Y se levantó el rey de noche, y dijo a sus siervos:
Yo os declararé lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, y han salido de las tiendas y se
han escondido en el campo, diciendo: Cuando hubieren salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad
13
Entonces respondió uno de sus siervos, y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad, (porque ellos también
son como toda la multitud de Israel que ha quedado en ella; también ellos
son como toda la multitud de Israel que ha perecido); y enviemos, y veamos qué hay