28
Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros, cantores, netineos, y todos los que se habĂan apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos
e hijas, y todo sabio y entendido
29
Fortificados con sus hermanos, sus nobles, vinieron en juramento de maldiciĂłn
de que andarĂan en la ley de Dios, que fue dada por mano de MoisĂ©s, siervo de Dios; y que guardarĂan y pondrĂan por obra todos los mandamientos del SEĂ‘OR nuestro Señor, sus juicios y sus estatutos