3
«Tú sabes que mi padre, David, no pudo construir un templo para honrar el nombre del Señor
su Dios, debido a la cantidad de guerras que le hicieron las naciones vecinas. No podía construir hasta que el Señor
le diera la victoria sobre todos sus enemigos.
4
Sin embargo, ahora el Señor
mi Dios me ha dado paz en todo el territorio; no tengo enemigos, y todo marcha bien.
5
Así que tengo planeado construir un templo para honrar el nombre del Señor
mi Dios, tal como él le había indicado a mi padre David. Pues el Señor
le dijo: “Tu hijo, a quien yo pondré en tu trono, construirá el templo para honra de mi nombre”.
6
»En consecuencia, ordena, por favor, que se corten cedros del Líbano para mí. Permite que mis hombres trabajen junto a los tuyos, y yo pagaré a tus hombres el salario que tú pidas. Como bien sabes, ¡no hay nadie por aquí que sepa cortar la madera como ustedes, los sidonios!».
7
Cuando Hiram recibió el mensaje de Salomón, se puso muy contento y dijo: «Alabado sea hoy el Señor
por haberle dado a David un hijo sabio para que sea rey de la gran nación de Israel».