56
«Alabado sea el Señor
, quien ha dado descanso a su pueblo Israel, tal como lo prometió. No ha faltado ni una sola palabra de todas las promesas maravillosas que hizo mediante su siervo Moisés.
57
Que el Señor
nuestro Dios esté con nosotros como estuvo con nuestros antepasados; que nunca nos deje ni nos abandone.
58
Que ponga en nosotros el deseo de hacer su voluntad en todo y de obedecer todos los mandatos, los decretos y las ordenanzas que dio a nuestros antepasados.
59
Y que esta oración que hice en la presencia del Señor
esté delante de él continuamente, de día y de noche, para que el Señor
nuestro Dios haga justicia conmigo y con su pueblo Israel, según las necesidades de cada día.
60
Entonces gente de todo el mundo sabrá que el Señor
es el único Dios y que no hay otro.