6
Manasés también sacrificó a sus propios hijos en el fuego
en el valle de Ben-hinom. PracticĂł la hechicerĂa, la adivinaciĂłn y la brujerĂa, y consultĂł a los mĂ©diums y a los videntes. Hizo muchas cosas que eran malas a los ojos del Señor
y con eso provocĂł su enojo.
7
Incluso ManasĂ©s tomĂł un Ădolo que habĂa tallado y lo colocĂł en el templo de Dios, en el mismo lugar donde Dios les habĂa dicho a David y a su hijo SalomĂłn: «Mi nombre será honrado para siempre en este templo y en JerusalĂ©n, la ciudad que he escogido entre todas las tribus de Israel.
8
Si los israelitas se aseguran de obedecer mis mandatos —todas las leyes, los decretos y las ordenanzas que les di por medio de Moisés—, no los expulsaré de esta tierra que aparté para sus antepasados».
9
Sin embargo, ManasĂ©s llevĂł al pueblo de Judá y de JerusalĂ©n a cometer cosas aĂşn peores de las que habĂan hecho las naciones paganas que el Señor
habĂa destruido cuando el pueblo de Israel entrĂł en la tierra.
10
El Señor
les habló a Manasés y a su pueblo, pero no hicieron caso a sus advertencias.