9
Estas varas eran tan largas que los extremos podĂan verse desde el salĂłn principal del templo
—el Lugar Santo— pero no desde afuera; y allĂ permanecen hasta el dĂa de hoy.
10
Lo Ăşnico que habĂa dentro del arca eran las dos tablas de piedra que MoisĂ©s habĂa colocado en ella en el monte SinaĂ,
donde el Señor
hizo un pacto con los israelitas cuando partieron de Egipto.
11
Luego los sacerdotes salieron del Lugar Santo. Todos los sacerdotes presentes se habĂan purificado, estuvieran o no de turno ese dĂa.
12
Los levitas que eran mĂşsicos —Asaf, Hemán, JedutĂşn y todos sus hijos y hermanos—, vestidos de mantos de lino fino, estaban de pie en el lado oriental del altar y tocaban cĂmbalos, liras y arpas. A ellos se les unieron ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas.
13
Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al Señor
. Al son de trompetas, cĂmbalos y otros instrumentos, elevaron sus voces y alabaron al Señor
con las siguientes palabras:
«¡Él es bueno!
¡Su fiel amor perdura para siempre!».
En ese momento una densa nube llenó el templo del Señor
.