18
Así que, por la mañana, anuncié ese mensaje al pueblo y por la tarde mi esposa murió. A la mañana siguiente hice todo lo que se me indicó.
19
Entonces la gente me preguntó: «¿Qué significa todo esto? ¿Qué tratas de decirnos?».
20
Así que les contesté: «Recibí un mensaje del Señor
,
21
quien me dijo que se lo transmitiera a los israelitas. Esto dice el Señor
Soberano: “Contaminaré mi templo, que es fuente de seguridad y orgullo para ustedes, el lugar en el que se deleita su corazón. Los hijos y las hijas que dejaron en Judea serán masacrados a espada.
22
Entonces ustedes harán lo mismo que hizo Ezequiel. No harán duelo en público ni se consolarán entre ustedes comiendo lo que les traigan sus amigos.