24
acompáñalos al templo y participa con ellos en la ceremonia de purificación, y paga tú los gastos para que se rapen la cabeza según el ritual judÃo. Entonces todos sabrán que los rumores son falsos y que tú mismo cumples las leyes judÃas.
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»En cuanto a los creyentes gentiles, ellos deben hacer lo que ya les dijimos en una carta: abstenerse de comer alimentos ofrecidos a Ãdolos, de consumir sangre o la carne de animales estrangulados, y de la inmoralidad sexual».
26
Arresto de Pablo
Asà que, al dÃa siguiente, Pablo fue al templo con los otros hombres. Ya comenzado el ritual de purificación, anunció públicamente la fecha en que se cumplirÃa el tiempo de los votos y se ofrecerÃan sacrificios por cada uno de los hombres.
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Cuando estaban por cumplirse los siete dÃas del voto, unos judÃos de la provincia de Asia vieron a Pablo en el templo e incitaron a una turba en su contra. Lo agarraron
28
mientras gritaban: «¡Hombres de Israel, ayúdennos! Este es el hombre que predica en contra de nuestro pueblo en todas partes y les dice a todos que desobedezcan las leyes judÃas. Habla en contra del templo, ¡y hasta profana este lugar santo llevando gentiles
adentro!».
29
(Pues más temprano ese mismo dÃa lo habÃan visto en la ciudad con Trófimo, un gentil de Éfeso,
y supusieron que Pablo lo habÃa llevado al templo).
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Toda la ciudad fue estremecida por estas acusaciones y se desencadenó un gran disturbio. Agarraron a Pablo y lo arrastraron fuera del templo e inmediatamente cerraron las puertas detrás de él.
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Cuando estaban a punto de matarlo, le llegó al comandante del regimiento romano la noticia de que toda Jerusalén estaba alborotada.
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De inmediato el comandante llamó a sus soldados y oficiales
y corrió entre la multitud. Cuando la turba vio que venÃan el comandante y las tropas, dejaron de golpear a Pablo.
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Luego el comandante lo arrestó y ordenó que lo sujetaran con dos cadenas. Le preguntó a la multitud quién era él y qué habÃa hecho.
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Unos gritaban una cosa, y otros otra. Como no pudo averiguar la verdad entre todo el alboroto y la confusión, ordenó que llevaran a Pablo a la fortaleza.