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Purificación de las enfermedades de la piel
El Señor
le dijo a Moisés:
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«Las siguientes instrucciones son para los que buscan la purificación ceremonial de una enfermedad cutánea:
los que han sido sanados deben ser llevados al sacerdote,
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quien los examinará en un lugar fuera del campamento. Si el sacerdote comprueba que alguien ha sanado de una enfermedad grave de la piel,
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llevará a cabo una ceremonia de purificación, usando para ello dos aves vivas que estén ceremonialmente puras, un palo de cedro,
un hilo escarlata y una rama de hisopo.
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El sacerdote mandará matar una de las aves sobre una vasija de barro llena de agua fresca.