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pero si queda viuda o se divorcia y no tiene hijos que la sostengan, y ella regresa a vivir a la casa de su padre como en su juventud, podrá volver a comer del alimento de su padre. Aparte de eso, nadie ajeno a la familia del sacerdote podrá comer de las ofrendas sagradas.
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»Si una de esas personas come de las ofrendas sagradas sin darse cuenta, deberá pagarle al sacerdote por lo que comió, más un veinte por ciento adicional.
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Los sacerdotes no deben permitir que los israelitas contaminen las ofrendas sagradas que llevan al S
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dejando que personas no autorizadas las coman. Eso los harÃa culpables y deberán pagar compensación. Yo soy el Señor
quien los hace santos».
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Ofrendas dignas e indignas
El Señor
le dijo a Moisés: