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Cuando regresĂł de nuevo adonde estaban ellos, los encontrĂł dormidos porque no podĂan mantener los ojos abiertos. Y no sabĂan quĂ© decir.
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Cuando volviĂł a ellos por tercera vez, les dijo:
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Levántense, vamos. ¡Miren, el que me traiciona ya está aquĂ!».
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Traicionan y arrestan a JesĂşs
En ese mismo instante, mientras JesĂşs todavĂa hablaba, llegĂł Judas, uno de los doce discĂpulos, junto con una multitud de hombres armados con espadas y palos. Los habĂan enviado los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos.
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El traidor, Judas, habĂa acordado previamente con ellos una señal: «Sabrán a cuál arrestar cuando yo lo salude con un beso. Entonces podrán llevárselo bajo custodia».