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Cuando la red se llenó, los pescadores la arrastraron a la orilla, se sentaron y agruparon los peces buenos en cajas, pero desecharon los que no servÃan.
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Asà será en el fin del mundo. Los ángeles vendrán y separarán a los perversos de los justos,
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y arrojarán a los malos en el horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes.
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—Sà —le dijeron—, las entendemos.