16
El hombre rico
Alguien se acercĂł a JesĂşs con la siguiente pregunta:
—Maestro,
¿qué buena acción tengo que hacer para tener la vida eterna?
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—¿Cuáles? —preguntó el hombre.
Y JesĂşs le contestĂł:
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honra a tu padre y a tu madre; ama a tu prójimo como a ti mismo”
.
20
—He obedecido todos esos mandamientos —respondió el joven—. ¿Qué más debo hacer?
22
Cuando el joven escuchĂł lo que JesĂşs le dijo, se fue triste porque tenĂa muchas posesiones.
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Entonces JesĂşs dijo a sus discĂpulos:
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Lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios».
25
Los discĂpulos quedaron atĂłnitos.
—Entonces, ¿quién podrá ser salvo? —preguntaron.
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JesĂşs los mirĂł y les dijo:
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Entonces Pedro le dijo:
—Nosotros hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué recibiremos a cambio?
29
Y todo el que haya dejado casas o hermanos o hermanas o padre o madre o hijos o bienes por mi causa recibirá cien veces más a cambio y heredará la vida eterna.
30
Pero muchos que ahora son los más importantes en ese dĂa serán los menos importantes, y aquellos que ahora parecen menos importantes en ese dĂa serán los más importantes.