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El pago del impuesto del templo
Cuando llegaron a Capernaúm, los cobradores del impuesto
del templo se acercaron a Pedro y le preguntaron:
—¿Tu maestro no paga el impuesto del templo?
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—SÃ, lo paga —contestó Pedro.
Luego entró en la casa, pero antes de tener oportunidad de hablar, Jesús le preguntó:
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—Se los cobran a los que han conquistado —contestó Pedro.
—dijo Jesús—,
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Sin embargo, no queremos que se ofendan, asà que desciende al lago y echa el anzuelo. Abre la boca del primer pez que saques y allà encontrarás una gran moneda de plata.
Tómala y paga mi impuesto y el tuyo.