18
»Pero ¿será posible que tú, Dios mÃo, habites en la tierra con la humanidad? Si los cielos, por altos que sean, no pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido!
19
Sin embargo, SEÑOR mi Dios, atiende a la oración y a la súplica de este siervo tuyo. Oye el clamor y la oración que elevo en tu presencia.
20
¡Que tus ojos estén abiertos dÃa y noche sobre este templo, el lugar donde decidiste habitar, para que oigas la oración que tu siervo te eleva aquÃ!
21
Oye las súplicas de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Oye desde el cielo, donde habitas; ¡escucha y perdona!
22
»Si alguien peca contra su prójimo y se le exige venir a este templo para jurar delante de tu altar,