10
—Si soy hombre de Dios —replicó ElÃas—, ¡que caiga fuego del cielo y te consuma junto con tus cincuenta soldados!Al instante cayó fuego del cielo y consumió al oficial y a sus soldados.
11
Asà que el rey envió a otro oficial con otros cincuenta soldados en busca de ElÃas.—Hombre de Dios —le dijo—, el rey le ordena que baje inmediatamente.
12
—Si soy hombre de Dios —repuso ElÃas—, ¡que caiga fuego del cielo y te consuma junto con tus cincuenta soldados!Una vez más, fuego de Dios cayó del cielo y consumió al oficial y a sus soldados.
13
Por tercera vez el rey envió a un oficial con otros cincuenta soldados. Cuando este llegó hasta donde estaba ElÃas, se puso de rodillas delante de él y le imploró:—Hombre de Dios, le ruego que respete mi vida y la de estos cincuenta servidores suyos.
14
Sé bien que cayó fuego del cielo y consumió a los dos primeros oficiales y a sus soldados. Por eso le pido ahora que respete mi vida.