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ÂżQuiĂ©n matĂł a AbimĂ©lec hijo de YerubĂ©set? ÂżNo fue acaso una mujer la que le arrojĂł una piedra de molino desde la muralla de Tebes y lo matĂł? ÂżPor quĂ© se acercaron tanto a la muralla?” Pues si te hace estas preguntas, respĂłndele: “TambiĂ©n ha muerto UrĂas el hitita, siervo de Su Majestad”».
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El mensajero partiĂł, y al llegar le contĂł a David todo lo que Joab le habĂa mandado decir.
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—Los soldados enemigos nos estaban venciendo —dijo el mensajero—, pero cuando nos atacaron a campo abierto pudimos rechazarlos hasta la entrada de la ciudad.
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Entonces los arqueros dispararon desde la muralla a los soldados de Su Majestad, de modo que murieron varios de los nuestros. TambiĂ©n ha muerto UrĂas el hitita, siervo de Su Majestad.
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Entonces David le dijo al mensajero:—Dile a Joab de mi parte que no se aflija tanto por lo que ha pasado, pues la espada devora sin discriminar. Dile tambiĂ©n que reanude el ataque contra la ciudad, hasta destruirla. Y anĂmalo.