El dirigente rico
18 Cierto dirigente le preguntó:—Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
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—¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios.
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Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”.
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—Todo eso lo he cumplido desde que era joven —dijo el hombre.
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Al oĂr esto, JesĂşs añadiĂł:—TodavĂa te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sĂgueme.
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Cuando el hombre oyĂł esto, se entristeciĂł mucho, pues era muy rico.
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Al verlo tan afligido, JesĂşs comentĂł:—¡QuĂ© difĂcil es para los ricos entrar en el reino de Dios!
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En realidad, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.
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Los que lo oyeron preguntaron:—Entonces, ¿quién podrá salvarse?
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—Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús.
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—Mira —le dijo Pedro—, nosotros hemos dejado todo lo que tenĂamos para seguirte.
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—Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por causa del reino de Dios haya dejado casa, esposa, hermanos, padres o hijos,
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recibirá mucho más en este tiempo; y en la edad venidera, la vida eterna.