12
Abana y Farfar, los rÃos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré
también limpio? Y se volvió, y se fue enojado.
13
Entonces sus criados se llegaron a él, y le hablaron, diciendo: Padre mÃo, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?
14
El entonces descendió, y se lavó siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio.
15
Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañÃa, y se puso delante de él, y dijo: He aquà ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas
algún presente de tu siervo.
16
Mas él dijo: Vive el SEÑOR, delante del cual estoy, que no lo tomaré. E importunándole que tomase, él nunca quiso.