28
Y oyó el SEÑOR la voz de vuestras palabras, cuando me hablabais; y me dijo el SEÑOR: He oÃdo la voz de las palabras de este pueblo, que
ellos te han hablado; han presentado bien todo lo que han dicho.
29
¡Quién diese que tuviesen tal corazón, que me temiesen, y guardasen todos los dÃas todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!
30
Ve, diles: Volveos a vuestras tiendas.
31
Y tú estáte aquà conmigo, para que te diga todos los mandamientos, y estatutos, y derechos que tú les enseñarás que los hagan en la tierra que yo les doy para que la hereden.
32
Guardad, pues, que hagáis como el SEÑOR vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.