2
Una cesta
tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta
tenía higos muy malos, que no se podían comer de malos.
3
Y me dijo el SEÑOR: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos, higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer.
4
Y vino a mí palabra del SEÑOR, diciendo:
5
Así dijo el SEÑOR Dios de Israel: Como a estos buenos higos, así conoceré la transportación de Judá al cual eché de este lugar a
la tierra de
los caldeos, para bien.
6
Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra; y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré, y no los arrancaré.