4
Y SedequÃas rey de Judá no escapará de la mano de los caldeos, sino que de cierto será entregado en mano del rey de Babilonia, y hablará con él boca a boca, y sus ojos verán sus ojos,
5
y hará llevar a SedequÃas a Babilonia, y allá estará hasta que
yo le visite; dijo el SEÑOR: si peleareis con los caldeos, no os sucederá bien?
6
Y dijo JeremÃas: Palabra del SEÑOR vino a mÃ, diciendo:
7
He aquà que Hanameel, hijo de Salum tu tÃo, viene a ti, diciendo: Cómprame mi heredad que
está en Anatot; porque tú tienes derecho a ella para comprarla.
8
Y vino a mà Hanameel, hijo de mi tÃo, conforme a la palabra del SEÑOR, al patio de la guarda, y me dijo: Compra ahora mi heredad que
está en Anatot, en tierra de BenjamÃn, porque tuyo es el derecho de la herencia, y a ti compete la redención; cómprala para ti. Entonces conocà que era palabra del SEÑOR.