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Entonces mandará el sacerdote, y limpiarán la casa antes que el sacerdote entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a reconocer la casa.
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Y mirará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, verdosas, profundas o bermejas, las cuales parecieren más hundidas que la pared,
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el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete dĂas.
39
Y al sĂ©ptimo dĂa volverá el sacerdote, y mirará; y si la plaga hubiere crecido en las paredes de la casa,
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entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en
un lugar inmundo;