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Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los prÃncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos; sálvese a sÃ, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.
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EscarnecÃan de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre
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Y diciendo: Si tú eres el Rey de los JudÃos, sálvate a ti mismo.
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Y habÃa también sobre él un tÃtulo escrito con letras griegas, y romanas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS
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Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.